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Técnicas

La meditación es una manera de conectar con nuestro interior, con esa energía interna que tiene la potencialidad de autocuración. Se practica en casi todas las religiones, pero la hindú y la tibetana son probablemente las que más han propiciado esta técnica.

La meditación es una técnica cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos. Lo único cierto es que ha ayudado y ayuda a millones de personas alrededor del mundo. Uno de los problemas que afectan a las personas, sobre todo en occidente, es la incapacidad para hallar tiempo para aquietar la mente, para tener una oportunidad de salir del bullicio diario y encontrarse bien consigo mismo.

Todos vamos buscando lo que no se puede encontrar, es decir, la felicidad en los objetos del exterior, coches, casas, dinero, fama…, pero tenemos ejemplos alrededor nuestro, desde familiares a gente famosa o rica, de que esos objetos no brindan paz, ni dan felicidad. Ese secreto natural ha estado siempre presente en oriente. Si se dedica unos momentos al día para entrar dentro de uno mismo, esa inversión nos dará un enorme rédito en paz, salud y equilibrio.

Por otro lado, el sentir dentro de nuestro corazón animadversión hacia alguna persona, por mucho mal que creamos que nos haya podido hacer, sólo redunda en detrimento de nuestra paz interna y felicidad. ¿Conocen a alguien que albergue sentimientos de odio y sea feliz?, es una contradicción en si mismo. Como dice el Dalai Lama si hay que ser egoísta, hay que ser un egoísta inteligente, por el egoísmo de sentirnos bien debemos tratar de olvidar animadversiones.

Una postura de meditación.

Existen muchas técnicas de meditación, hindúes, tibetanas, japonesas, etc., todas tienen un mismo fin, conseguir que la mente se aquiete y se consiga ese estado de paz interno que nos permite ver las cosas con mayor claridad. Se puede aprender un gran número de técnicas de meditación en libros, pero para algunas probablemente es mejor que las dirija un maestro.

Una de las técnicas más sencillas, se llama Vipassana, se basa en concentrarse en la respiración, adoptando una postura erguida. Sentado sobre un cojín en el suelo, con las piernas cruzadas, la espalda recta, los hombros y manos relajados, las manos descansando sobre el regazo, mano derecha sobre la izquierda con las palmas hacia arriba. La cabeza ligeramente inclinada, si se coloca la punta de la lengua en el paladar, se segregará menos saliva y será más fácil el concentrarse exclusivamente en la respiración. Si no se puede estar en esa postura en el suelo, bastará con sentarse en una silla, siguiendo igualmente las recomendaciones sobre la postura.

Toda la mente debe estar concentrada en como entra y sale el aire por las fosas nasales. Al principio, la mente juega con nosotros, nos acordaremos de mil cosas, nos molestará la espalda o las piernas, o nos darán ganas de comer un bocadillo, hay que tener en cuenta que todo eso sólo son ilusiones de la mente. No es aconsejable seguirle el juego. Se debe simplemente dejar pasar el pensamiento hasta que venga el próximo, sin discutir su contenido. La imagen sería estar en una ventana viendo pasar coches, uno puede verlos pasar sin fijarse particularmente en ninguno de ellos. Si uno le presta atención particular a alguno (Seat de color verde lo conduce una mujer…….) la mente ha conseguido distraernos, debemos volver a la respiración y a sólo ver pasar los coches (ideas) sin engancharnos con ninguno. Poco a poco va disminuyendo el flujo de ideas y finalmente se encuentra el estado de relajamiento interno tan importante para la salud mental y física.

Si se practica diariamente 15 a 30 minutos, a lo largo de dos o tres semanas, poco a poco irá encontrando bienestar, que se irá incrementando con su práctica diaria. Nadie que haya practicado estas técnicas se ha arrepentido de haberlo hecho, al menos, en el peor de los casos, ha tenido una experiencia más, y una experiencia enriquecedora.

La única recomendación que se puede hacer a toda persona interesada en estas técnicas, es que tenga mucho cuidado con los grupos sectarios. Grupos que usando las doctrinas de una u otra religión se dedican a explotar a las personas que caen en sus redes. Las personas afectadas están tan convencidas de su fe en la secta (fe conseguida a base de auténtico lavado de cerebro), que si se argumenta contra ellas, se vuelven en contra hasta de sus seres más queridos. ¿Qué debemos ver en cualquier grupo?. Si hay algún tipo de captación (llamadas telefónicas si no vas, etc), el conseguir adeptos casi a la fuerza está en contra de cualquier criterio religioso, si las actividades tienen que ver con incrementar los fondos de la organización (trabajo gratuito, etc). El dinero o el poder económico es algo contrapuesto a cualquier impulso, interés o inquietud espiritual. Finalmente el sentimiento de “nuestro grupo es el auténtico”, el fanatismo solo es un signo de inseguridad y falta de información.

“Sé paciente con todo el mundo, pero sobre todo contigo mismo. Quiero decir que no te desanimes a causa de tus imperfecciones, sino que te alces siempre con un ánimo renovado. ¿Cómo vamos a ser pacientes con las faltas de nuestro vecino si somos impacientes con las nuestras ?. Aquel que se irrita con sus propios errores no llegará a corregirlos. Toda corrección provechosa viene de una mente calmada y apacible.”

Hermosa reflexión que nos proporciona un ser espiritual como San Francisco de Sales.

Los beneficios que podemos encontrar en la práctica de la meditación son: disminución de la ansiedad, de los sentimientos de ira y agresión, de la depresión. Gradualmente se sentirá un aumento de la concentración, de la lucidez mental, del control y la estabilidad emocional, produciendo este conjunto una marcada sensación de bienestar.