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Poder de la Mente

Excombatientes de la guerra de Vietnam y víctimas de ataques que podían haber resultado mortales son algunos de los colectivos que ya se han beneficiado de las nuevas terapias psicológicas basadas en el uso de la imaginación para superar algunas de las secuelas del trauma.

“La imaginación es el principio de la creación. Imaginas lo que deseas, deseas lo que imaginas y al final, creas lo que deseas”. Cuando Bernad Shaw formuló esta afirmación no sabía que estaba describiendo una terapia cognitiva que se emplea con soldados que han participado en conflictos bélicos y con individuos que han sufrido otras situaciones traumáticas como agresiones violentas o abusos sexuales. Excombatientes de la guerra de Vietnam y víctimas de ataques que podían haber sido mortales son algunos de los colectivos que han podido comprobar que el potente cerebro humano parece plegarse a la seducción de la imaginación.

Cada vez son más los tratamientos psicológicos que emplean esta extraordinaria capacidad humana para eliminar las secuelas de la violencia. Con una dosis de voluntad y cierto toque de perseverancia, las redes neuronales pueden ser reprogramadas para eliminar las pesadillas, el estrés e incluso ‘insertar’ nuevos contenidos.

Todo el mundo tiene durante algún periodo de su vida sueños angustiosos. Algunos expertos consideran que estas experiencias forman parte de un proceso de curación emocional. Sin embargo, en muchas personas que han vivido de cerca una guerra, han sufrido abusos sexuales o han experimentados otro tipo de trauma, esta situación puede llegar a convertirse en la norma. Estos individuos repasan constantemente los acontecimientos y viven sumergidos en un sentimiento de amenaza permanente que les impide tener una existencia normal. Ir a la cama cada noche se convierte en un autentico drama, la tensión llega a límites insospechados anticipando lo que puede ocurrir en cuanto cierren los ojos. En estos casos, las pesadillas se convierten en un hábito que genera un nuevo trauma y que viene a agravar el original. Muchos de estos sujetos llegan a desarrollar una patología denominada trastorno por estrés post-traumático.

Una de las estrategias que se emplea en la actualidad con estos pacientes es entrenarlos para que puedan convertir los horrores nocturnos en dulces historias a la medida. El método tiene el sugerente nombre de terapia de ensayo en imaginación. Y aquí es donde entra en juego la creación de la que hablaba Bernard Shaw. El paciente selecciona una de las pesadillas que le atormentan y como si de una adaptación cinematográfica se tratase, la rehace a su gusto. La condición es que después de los arreglos se haya convertido en una hermosa ensoñación.

Con el nuevo guión en la mano, el futuro soñador no sólo tiene que contar la historia en voz alta, sino que debe hacer el ensayo mental. Visualizar las nuevas escenas. «Se supone que los cambios que se introducen durante la vigilia tienen su equivalente en el sueño», asegura Pilar Martínez, una psicóloga de la Universidad de Granada que está trabajando con esta técnica. Barry Krakow, el experto en sueño que ha desarrollado esta técnica, asegura que practicando esta técnica varios minutos al día durante unas semanas o meses se pueden reducir e incluso, eliminar los malos sueños.

Este método nacido en el seno de la ciencia occidental moderna recuerda, sin embargo, a algunas prácticas orientales como el yoga o la meditación y a otras más recientes como la sofrología. Incluso algunas de las instrucciones que reciben los pacientes hacen pensar en las experiencias que el antropólogo mexicano Carlos Castaneda ha descrito durante sus contactos con el chamán yaqui Don Juan. Como parte del entrenamiento de la terapia de ensayo en imaginación, se incluyen técnicas de respiración, métodos para parar el pensamiento, ejercicios de visualización y estrategias para eliminar las ideas perturbadoras.

Pero la aplicación de esta imaginativa técnica no se restringe a los casos de pesadillas causadas por un trauma. Los malos sueños también se pueden originar como consecuencia de conflictos emocionales u otras experiencias vitales no violentas que, incluso, han podido pasar desapercibidas a nuestra conciencia. De hecho, dos profesoras de la facultad de psicología de la Universidad de la Universidad de Granada acaban de iniciar un programa dirigido a la comunidad universitaria de esa ciudad y a sus familiares en el que se les ofrece deshacerse de los malos sueños empleando este tratamiento cognitivo. Pilar Martínez, una de las responsables de este proyecto, asegura que es la primera vez que se aplica en España.

El objetivo del proyecto no es solamente la investigación de un fenómeno al que no se ha dado ninguna importancia, sino dar una respuesta a las personas que están sufriendo una tortura nocturna. Quizá todo el mundo debería tener presentes las palabra del escritor Truman Capote: « El que no imagina es como el que no suda; almacena veneno ».

Artículo extraído de Mundosalud. Autora: Angela Botto